Quiero que juguemos a
que no nos acordamos de nada, a que todo es nuevo y no hay experiencias pasadas
que impronten o hayan determinado las presentes y futuras.
No
quiero que no sepamos nada, porque no podríamos hacer nada... es un "hacer
todo sin que nada importe". Sólo 24 horas, o mejor 48. Bueno, una semana.
Siete días y siete noches de "se puede porque se quiere y apetece"
Una
explosión de respeto y amor a todo. Correr detrás de la ilusión y placarla de
un abrazo. ¡Que estalle el vitalismo presocrático en el que se celebraban
fiestas en honor a Dionisio y Apolo! (y que si no entiendes lo que acabo de
decir, no pase nada)
¡¡Yo
quiero jugar a esto un rato!!
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